por Jason Wasserman MD PhD FRCPC
Enero 27, 2026
Adenoma folicular es un benigno Tumor (no canceroso) de la glándula tiroides. Se desarrolla a partir de células foliculares, las células normales que producen la hormona tiroidea.
Una cápsula rodea este tumor y el tumor no... invadir tejido tiroideo, vasos sanguíneos o canales linfáticos cercanos. También carece de las características nucleares de carcinoma papilar de tiroides, una distinción esencial del cáncer de tiroides.
Este artículo explica cómo se diagnostica el adenoma folicular de tiroides, qué patólogos Qué buscar bajo el microscopio y cómo este diagnóstico ayuda a explicar los hallazgos en su informe patológico.

Los adenomas foliculares de tiroides pueden surgir en cualquier parte de la glándula tiroides. En raras ocasiones, pueden desarrollarse en tejido tiroideo ectópico, es decir, tejido tiroideo ubicado fuera de la glándula normal. Algunos ejemplos incluyen quistes del conducto tirogloso, tejido tiroideo lingual en la base de la lengua y tejido tiroideo ovárico (struma ovárico).
La mayoría de las personas con adenoma folicular de tiroides no presentan síntomas. El tumor suele descubrirse durante una exploración física rutinaria o de forma incidental en estudios de imagen realizados por otros motivos. Algunos pacientes notan un bulto indoloro en el cuello. Los tumores más grandes pueden presionar estructuras cercanas y causar dificultad para tragar, disnea o sensación de presión en el cuello.
La mayoría de los pacientes tienen niveles normales de hormona tiroidea. En casos raros, un adenoma folicular puede producir un exceso de hormona tiroidea y causar síntomas de hipertiroidismo.
La mayoría de los adenomas foliculares de tiroides se presentan de forma esporádica, es decir, sin una causa identificable. Sin embargo, la exposición infantil a la radiación que afecta la cabeza y el cuello es un factor de riesgo bien establecido. La deficiencia de yodo también se ha asociado con el desarrollo de estos tumores.
En algunos pacientes, el adenoma folicular de tiroides se presenta como parte de un síndrome tumoral hereditario, especialmente cuando los adenomas son múltiples, aparecen a una edad temprana o se encuentran junto con numerosos nódulos tiroideos. Algunos ejemplos incluyen el síndrome tumoral hamartoma PTEN (como el síndrome de Cowden), el síndrome DICER1 y el complejo de Carney. En estas situaciones, se puede recomendar una evaluación clínica o genética adicional.
El diagnóstico del adenoma folicular de tiroides se realiza mediante una combinación de imágenes, biopsia, extirpación quirúrgica y un examen cuidadoso por parte de un patólogo.
La ecografía suele mostrar un nódulo tiroideo único y bien definido, a menudo rodeado por un halo que representa la cápsula tumoral. Las imágenes por sí solas no permiten distinguir con precisión un adenoma folicular de tiroides de un carcinoma folicular de tiroides, ya que ambos pueden presentar una apariencia muy similar.
A biopsia por aspiración con aguja fina Puede mostrar una lesión con patrón folicular y a menudo se informa como "neoplasia folicular" o "sospechoso de neoplasia folicular". Este resultado no indica cáncer. Cabe destacar que el adenoma folicular y carcinoma folicular No se puede distinguir sólo mediante biopsia porque el diagnóstico depende de si el tumor invade su cápsula o los vasos sanguíneos.
El diagnóstico definitivo se realiza tras la extirpación quirúrgica del tumor. El patólogo examina el tumor completo y su cápsula al microscopio para evaluar específicamente la invasión capsular o vascular. La ausencia de ambas confirma el diagnóstico de adenoma folicular de tiroides.
Al examinarlo al microscopio, el adenoma folicular de tiroides es un tumor bien encapsulado compuesto por células formadoras de folículos. Los folículos pueden ser pequeños, medianos o grandes, y su patrón de crecimiento general puede variar. Las células tumorales se asemejan a las células foliculares tiroideas normales y presentan núcleos redondos de contornos lisos.
Fundamentalmente, no se observa invasión capsular, lo que indica que las células tumorales no crecen a través de la cápsula hacia el tejido tiroideo circundante. No se identifica invasión vascular, lo que indica que no se encuentran células tumorales dentro de los vasos sanguíneos. Las características nucleares propias del carcinoma papilar de tiroides están ausentes. La división celular es mínima y no se observa muerte celular tumoral (necrosis).
Debido a que la invasión puede ser muy focal, a menudo se examina la cápsula en profundidad, a veces con secciones de tejido adicionales, para asegurarse de que no haya invasión.
Inmunohistoquímica Se utilizan tinciones especiales para confirmar el origen tiroideo del tumor. Los adenomas foliculares de tiroides suelen expresar tiroglobulina, factor de transcripción tiroideo 1 (TTF-1) y PAX8, todos ellos marcadores normales de las células foliculares tiroideas. El índice de proliferación (Ki-67) es bajo, lo que refleja el lento crecimiento del tumor.
No existen tinciones inmunohistoquímicas que permitan distinguir con fiabilidad el adenoma folicular de tiroides del carcinoma folicular de tiroides. El diagnóstico aún depende de la ausencia de invasión.
Las pruebas moleculares no son necesarias para diagnosticar el adenoma folicular de tiroides, pero pueden realizarse en algunos casos. Se han encontrado cambios genéticos específicos, como mutaciones de RAS o reordenamientos de PAX8-PPARG, en los adenomas foliculares y algunos cánceres de tiroides. Debido a esta superposición, los resultados moleculares por sí solos no se utilizan para determinar si un tumor es benigno o maligno. En cambio, pueden proporcionar información complementaria en casos seleccionados o complejos.
El adenoma folicular de tiroides es un tumor benigno con un pronóstico excelente. Una vez extirpado por completo, no se propaga a los ganglios linfáticos ni a otros órganos, ni recurre. No requiere tratamiento oncológico adicional después de la cirugía, y los resultados a largo plazo son excelentes. El seguimiento suele centrarse en la monitorización rutinaria de la tiroides, en lugar de la vigilancia del cáncer.
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